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Power House Arena (37 Main St) en Brooklyn. No solo es un lugar donde se realizan muestras de arte y performances super concurridas sino que tiene una gran selección de libros, agendas, cuadernos, postales, y millones de cosas más. Todos en inglés. Pero lo que más me sorprendió es encontrar un pequeño sector dedicado a la venta especializada de libros autografiados por sus autores.

Lugar organizado por la editorial power House Books, la Arena fue lanzada en DUMBO Brooklyn. Y realmente es un espacio único donde conviven todo tipo de arte a pasos del Puente de Brookyn. Podes encontrar eventos literarios: firma de libros, meet and greet y lecturas con escritores contemporáneos, incluso el ganador del premio Pulitzer el poeta Tracy K. Smith realizó algunos eventos en este sitio. Otros nombres que pasaron por este hermoso lugar son Spike Lee, Jessica lange y Moby.

Un lugar hermoso donde siempre sucede algo interesante para participar y donde no te alcanzan los días para decidirte cual de todos los libros vuelve a casa con vos.


Próximo post: Kinokuniya Bookstore

Debo admitir que me acerqué a este libro porque me atrajo la tapa.
Cuando era chica mi papá me había dicho que había varias maneras de elegir un libro:
1. Conocer al autor.
2. Haber leído una recomendación o algo por el estilo
3. Por la tapa.

Si, la última suena medio extraña pero venía con una aclaración: Si lo elegís por la tapa y cuando lees la pequeña sinopsis del reverso te interesa; leerlo es una apuesta. Realmente no sabes con que te vas a encontrar.

Y eso fue con este: linda tapa, hermoso interior con dibujos en los márgenes como diario íntimo y me intereso que me gustaban muchas de las figuras a las que les escribía la protagonista Judy Garland, Amy Whinehouse y River Pheonix, entre otros. Lo primero que pensé es: por favor no seas una especie de autoayuda camuflada en diario adolescente para ayudar a develar preguntas como: ¿Por qué nos morimos?

Bueno algo así pero un poco mejor. Más como un modo de intentar sobreponerme a algo malo, desde la visión adolescente; ya que a la protagonista se le murió la hermana mayor en un accidente automovilístico.

Lamentablemente para mi estoy lejos de la adolescencia y tengo edad para ser un adulto 😑 (don‘t grow Up it‘s a trap!). Pero son pequeñas cosas que hacen pensar que ya no veo el mundo como lo veía y ni siquiera me di cuenta cuando cambió. Lo primero que pensé al leer esto es que era muy triste… ¿Por qué someter a un adolescente a meditar sobre la vida y la muerte? ¿Y sobre la muerte de un ser querido? Y pensé que solo se lo recomendaría a alguno si ya estuviera pasando por una situación así.

Y lo relacione con todo el debate que generó 13 reasons why. La gran duda si ayudaba a comprender los daños que puede generar el bullying o si fomentaba a ver al suicidio como una solución. ¿Por qué van a querer ver eso pidiendo elegir algo más agradable? Probablemente porque son adolescentes, con todo lo que eso implica los momentos de melodrama y los momentos de felicidad absoluta todo junto en 5 minutos.

Sinceramente, todos conviven o conocen o ven con algo relación con el bullying y con la muerte de alguien querido, ya sea victima de la inseguridad o simplemente por edad avanzada o lo que fuera, así que: ¿realmente se llega a algo no ofreciéndoles lecturas que traten el tema? Por lo menos estas lecturas los harán reflexionar y depende del entorno guiarnos en tales reflexiones. Pero lo peor de todo sería si ni siquiera reflexionan.
Los libros están para enseñarnos y ayudarnos a pensar. Estos temas son una realidad diaria actualmente, ¿no sería sobreprotegerlos y perjudicarlos? Nada se soluciona escondiéndolo.

A lo largo de la historia mucho cambio sobre la idea que se tenía de los chicos. En algún momento se los consideró igual que a los adultos, sólo que sin terminar el desarrollo físico (como si el cerebro se desarrollara por completo en los primeros años de vida). La generación de mis abuelos en su mayoría dejaban el colegio cuando aún no habían terminado el primario para ir a trabajar. Los adolescentes hasta no hacía mucho iban a la guerra (¿a los 18 años sos adulto o lo suficientemente adulto como para ir a una guerra?)

¿Como hacer de la transición de la niñez a la adultez lo más sencilla posible? No tengo ni idea. No creo yo haber terminado esa transición con mis 32 años. Pero estoy segura que sin debatirlo y sin pensarlo no.

Hace un tiempo en un viaje, me encontré con un madrileño en un Mango de Amsterdam, era el supervisor o algo por el estilo. Era abogado pero jamás había ejercido porque cuando se recibió, España estaba en crisis económica y no había trabajo para nadie por eso se fue a Amsterdam y empezó trabajando en el depósito de la marca hasta que fue ascendiendo. Pero ya con 34 años sabía que no tenía posibilidades de hacer una carrera con su profesión, la que había elegido, y que volver a España tampoco era muy factible. En seguida me mencionó todos los argentinos que habían emigrado a España en la crisis del 2001. Yo tenía 15 años en esa época y me acuerdo de mucha gente, conocidos míos que se fueron. Peor, no terminaba de entender porque no tenían futuro en el país por lo menos a corto plazo. En mi total ingenuidad le contesté que fue terrible que todos lo sufrimos y nos tuvimos que adaptar económicamente a vivir con menos. Con una gran sonrisa me contestó "Si, nunca es fácil, pero al lado de lo que les tocó vivir históricamente a mis abuelos, no me importa que me toque atravesar una crisis". El me lo decía por la guerra. En seguida me hizo entender, mi actitud era la de una nena de dos años que realmente no conoce los malos tiempos o que esperaba no conocerlos en toda su vida; lo cual es imposible. Tarde o temprano algún mal tiempo vamos a tener que vivir (ya sea por motivos personales o históricos). Y nunca se puede estar 100% preparado. Sólo podes ir mojándote los tobillos para evitar el baldazo de agua fría.

Por Tanuki Yuki.

Siguiendo por la línea de los libros de arte la editorial Taschen (107 Green St.).Cuenta con un local exclusivo en el Soho. Hermosa con todos los ejemplares desde los más únicos y gigantes hasta versiones más pequeñas más fácil de transportar de vuelta a casa. Y ediciones que acá no llegaron.

Lo mas interesante que tiene es el nivel de terminaciones de cada edición, no importa el costo ni el tamaño, todas tienen un acabado impecable con una calidad difícil de encontrar en otros libros. Y, de las temáticas más extrañas hasta los artistas más populares. Nada queda sin publicar, pero siempre con una selección de textos inmejorable.

Por ejemplo versiones ilustradas para los más chicos de los cuentos de los hermanos Grimm y de Hans Christian Anderson. (Solo podía transportar de vuelta un libro inmenso asique tuve que elegir y me traje Cabinet of Natural Curiosities de Albertus Seba, que sabía que en Buenos Aires no lo iba a conseguir. Todavía me arrepiento de no traerme unos cuantos más. Pero lamentablemente hay un límite de peso en las valijas.

SI hay algo que no ven no duden en consultar a sus más que amables vendedores, porque seguro tienen algún ejemplar guardado. A tener en cuenta que todos ( o la mayoría) de los libros de Taschen se encuentran en varios idiomas lo cual para el que no habla o lee ingles con asiduidad es muy útil ya que puede ver el texto en castellano y en ingles a la vez o ediciones en castellano, portugués y francés; dependiendo de la edición.

 


Fundada por Benedikt Taschen en 1980, comenzó siendo una tienda de comics en Cologne, hoy podes encontrar sus libros en todas partes del mundo. Hoy, la compañía sigue dirigida por Benedikt pero junto con su hija Marlene.

No dejen de recorrerla. Aunque no es demasiado grande siempre tiene algo para descubrir, para todos los gustos. Es llevarse a casa una obra de arte de papel.

Próximo posteo Power House Arena
Hacia mucho que quería conseguir este libro de la editorial el Zorro Rojo: "Pequeños Macabros" de Edward Gorey. Había visto algunas de sus ilustraciones en la web pero no era suficiente. Tenía que releerlo, tenía que copiarlos dibujados, modificarlos; en definitiva, en definitiva, hacerlos míos.

Las ilustraciones ejemplifican con sólo una imagen a un niño con el nombre s cada letra del abecedario que tiene una manera diferente de morir. Si se habían creído que era un libro infantil, se equivocaron. Por ejemplo la A es de Amy, que rodó por las escaleras. El texto en inglés tiene una rítmica mucho mas interesante que en castellano pero la traducción no pierde todo el encanto. (Aunque algo siempre se pierde).  
No tiene mucho más si eso: un niño, una letra del abecedario y una manera absurda de morir. A veces el mayor encanto lo tienen las cosas más sencillas. Semejante a la Melancólica muerte del niño ostra de Tim Burton. No se pierdan ninguno s los dos.

Así como en el libro de Tim Burton, la ilustraciones le dan el 90% de la identidad a este libro. Parecen grabados. A veces me recuerdan a algunos de Goya, otras veces a algunos de William Morros y LeBrune. Monocromáticos, donde se perciben los trazos. A veces hasta tienen reminiscencias medievales. ¿o será mi imaginación? Con un sentido del humor irónico negro e único. Cada ilustración te transmite la esencia de la escena y este aire turbio e inocente a la vez. 

¿Es un libro para chicos? Definitivamente no. ¿Es un libro para adultos? No creo que muchos adultos estén ansiosos de recibir este libro como regalo. Es un libro para todos los adultos que lejos de querer superar el síndrome de Peter Pan nos agarramos a lo que nos queda de fantasía para no perderla nunca; para su la realidad no nos coma, nos engulla con placer y desidia y nos trague para luego escupiendo transformados en adultos en un 100% . Es un libro para la resistencia. Para reírnos de las tragedias. Para no sentir culpa de que todavía nos tenemos y no podamos contener la risa en los lugares mas inapropiados como en la.iglesia o en los funerales. 


Hace unos años se murió mi abuela. Estaba devastada y el infantil de mi marido, por entonces, mi novio, decidió reunirse en un bar conmigo para hacerme compañía. Cuando entró al bar debe haberse dado cuenta de mi estado y a penas se acercó a mi mesa empezó a cantar: “se te murió tu abuela. Se te murió tu abuela.” Usando los dedos como palillos de batería. Cualquier adulto en su sano juicio le hubiera recobrado el café por la cabeza. Pero por algún motivo, sin siquiera pensarlo, se me escapo una carcajada como no me reía hace siglos. Me pareció genial; era lo último que me esperaba en ese momento y su manera sencilla e ingenua de sobrellevar las cosas me pareció brillante. No lo hizo de tonto sino que fue lo único que se le ocurrió hacer para, Aunque sea por esos segundo sacarme dele atado en el que estaba. Porque realmente no hay nada más que puedas decir en una situación así. 

Bueno está libro es como esa canción, que a veces sólo podemos reírnos de las desgracias. Y encima lo podemos hacer mirando dibujos sensiblemente hermosos.
Así como una versión avanzada de los diferentes distritos que se generaron acá en Capital Federal (distrito de arte, audiovisual de moda, según el barrio) allá existe una versión denominada La Milla de los Museos y como su nombre lo indica es un recorrido en el que podes encontrar todos los museos más importantes de New York, entre ellos MOMA y Guggenheim. Pero al margen de los obvios la gran sorpresa fue el Museo Copper Hewitt (2 E 91 St.).

Museo de diseño del Smithsoniano, el único en Estados Unidos dedicado a la historia del diseño, donde se pueden encontrar desde sillas, hasta vasijas y radios y textiles. Ubicado en la antigua mansión de Andrew Carnegie, construido en 1896 el museo en si ya es una belleza (sobre todo para los amantes del diseño). La inspiración para la creación de este tipo de museo surgió gracias al Museo de Artes decorativos de París. Es el primer museo Smithsoniano que se estableció fuera de Washington DC estableciéndose en la Mansión de Andrew Carnegie en 1970.

El laboratorio de conservación que integra el museo se abrió en 1978, este se concentra en la conservación de papeles y textiles. También, ya en el años 2012 el museo abre un nuevo sector con fines educativos en el barrio de Harlem.

El museo cuenta con un sistema muy moderno (al cual cuesta un poco acostumbrarse) en el que al ingresar te dan una especie de lápiz con un lector y al ver una pieza que te gusta podes pasar el lápiz por sobre el código de la pieza y se almacena el número de la misma.

Luego hay unas mesas gigantes donde al apoyar tu lápiz se despliegan todas las obras que guardaste y no solo podes leer más al respecto de las mismas sino jugar a modificar diseños en la misma pantalla. Después de semejante despliegue de tecnología e información no se podía esperar menos del Gift Shop que aparte de tener recuerdos super interesantes, tenía una colección de libros de diseño y arte hermosa, y con muchos ejemplares para los más chicos. Vale la pena tomarse un rato para recorrerlo todo.

Próximo post Taschen.


Ir a Nueva York es un sueño. Para cualquiera que no tenga el asombro anulado. Tuve la suerte ir por primera vez de chica, alrededor de los diez años. Y recuerdo, que a pesar de mi edad, todo me pareció deslumbrante. Lo que más me sorprendió, aunque no lo podía poner en palabras en ese momento, fue la impronta multicultural de la ciudad. Aquella vez, como todo turista cenamos en Little Italy, recorrimos el barrio chino y paseamos por Harlem Y me asombraba ver gente de todas las etnias del mundo y de todos los países y de cómo, de un modo u otro, todos se sentían bienvenidos en esta Gran Manzana.

Por estos días -a mis 32 años- estoy de vuelta en la inmensa ciudad de Nueva York. Intento reunir y ordenar mis ideas sobre todo lo visto y lo vivido. Avanzo sobre mi percepción infantil y me zambulló en la multiculturalidad, aquella que no sólo se puede ver en la calle y en la gente que la transita sino en los aportes culturales tangibles: en las representaciones artísticas y literarias y hasta en lo culinario. Así, Nueva York termina siendo el resultado de un crisol de culturas y a la vez, tan pura y específicamente norteamericana que es difícil encontrar el punto de comunión entre ambas. Sólo en Nueva York. 


Pero un orden cronológico no siempre es posible ya que entre tantas emociones los días y los recuerdos se mezclan y se entrecruza, y la verdad los vínculos entre los lugares y los eventos son tantos que ordenarlos por el mero orden cronológico no sería hacerles justicia. Así que me decido por realizar mentalmente un orden temático: librerías, locales de diseño, arquitectura, jugueterías, museos, etc. Mi aporte a este blog que me tiene como colaboradora es sólo y nada menos que la reseña de las librerías o mejor dicho de lugares donde conseguir libros que encontré en este último viaje. El vínculo entre ellas no es sólo el hecho de vender libros sino que, a diferencia de Buenos Aires (siempre hay excepciones), tienen un concepto de librería más amplio donde se pueden conseguir diferentes tipos de productos bajo un mismo espacio.

Me temo, quiero advertirles, que estoy lejos de poder hacer una recopilación completa de las librerías de Manhattan, lo cual sería casi imposible, sino simplemente de las que más fuertemente llamaron mi atención de todas las que trajiné. 

Próximo post: MOMA Bookstore

Viajar es siempre algo mágico. Ir a lugares desconocidos, otros no tanto. Las culturas “exóticas” siempre nos fascinan. Y nunca volvemos sin aprender algo nuevo. Sin embargo, muchos de nosotros no podemos viajar cada vez que queremos. Pero tenemos un muy buen sustituto, placebo entre viaje y viaje: los libros de Amelie. (También pueden leer la reseña de Biografía del hambre de la misma autora). Y este no es excepción. El choque entre culturas y costumbres de la protagonista, Saturnine, de ascendencia belga como la escritora, y el español exótico, sospechoso de haber cometido varios asesinatos, Nibal y Milcar.

Nothomb, reescribiendo la fábula siniestra de Charles Perrault, presenta un ida y vuelta constante en diálogos llenos de misterio, secretos y dudas. Una protagonista, incapaz de ceder y convencida de encontrar certezas dentro del enigmático concubino. Un debate constante de como la verdad nunca es blanca o negra, la división entre el mal y el bien no siempre es tajante, de cómo el amor nos altera, nos confunde y nos emociona. Un sinfín de diálogos enigmáticos llenos de referencias externas, tanto a comidas bebidas y otros gustos siempre vinculados al placer que producen los colores. 

No falla ni por un segundo, en producir una intriga constante y la avidez por llegar al final y develar todos los misterios del español. 

Por otra parte, no deberíamos dejar de remarcar que contenidos eran comunes y aceptados para los niños (considerados adultos pequeños) en otras épocas cuando Perrault escribió esta fábula por primera vez, y cuales son más aceptados hoy en día. Todos sabemos que la mayoría de los cuentos de Disney vienen de antiguos relatos re-elaborados para la idea de niño de hoy en día. Cuando era chica mis papas me leían la versión de Perrault de Barba azul, la versión italiana de Pinocho y otros relatos similares como los de los Hermanos Grimm. ¿Qué tan necesarias, o beneficiosas son las adaptaciones de estos relatos a versiones infantiles? Yo tengo mis dudas. Lo dejo a tu criterio. =)


''Barba Azul'' de Amelie Nothomb
ISBN: 978-84-339-7884-4
Editorial Anagtama






Texto: Tanuki Yuki

Muchas veces empiezo a leer un libro sabiendo que me va a gustar. Ya tengo una empatía con la escritora, me gustaron muchas de sus otras novelas. Pero después de haber leído esta, con un estilo muy poco habitual (entre ensayo y biografía), me doy cuenta de que lo que me atrae es mucho más que su actividad como escritora. En este libro se puede ver quién y cómo es la persona detrás de la escritora, la persona que piensa, siente, medita y se cuestiona, llena de anhelos y autocríticas. Podemos entender por qué escribe como escribe, aunque rara vez hable de sus métodos en sí. Pasamos a poder entender cómo piensa. Y es un placer descubrir a alguien tan sabio y tan humilde, capaz retransmitir sus opiniones y sus ideas sin imponerlas. 

Por otra parte, para alguien como yo, que crecí y llegue a la adultez rodeada de amigos imaginarios, me da esperanza ver que puedo tener cosas en común con alguien que vive en la otra punta del planeta, criado en otra cultura y con otras costumbres. Si existe alguien así, allá lejos también debe haberlos más cerca. Y mi idea del mundo y hacia donde nos dirigimos mejora un poco. 

Cuando uno es chico y te hablan de alguien sabio no podes evitar imaginarte a un anciano que leyó mucho pero, a medida que vas creciendo uno va descubriendo distintos tipos de sabiduría, incluso en tus congéneres (y eso que en mi opinión mi generación del 85 deja mucho que desear). Bueno, Yoshimoto parece alguien que no que nació sabio pero, si que se fue haciendo sabia pronto. 

Como todos los humanos, nos damos cuenta de lo que nos importa estar sanos cuando enfermamos y prometemos no volver a descuidarnos. Pero, ni bien estamos otra vez sanos, no nos toma mucho tiempo volver a las andadas. Cuando alguien cercano se muere pensamos porque no aproveche más el tiempo que pasamos juntos pero, a diario tenemos gente que nos rodea con la que no disfrutamos de un segundo. En general lo atribuimos al ritmo de vida y a las exigencias de la sociedad actual. No Yoshimoto, ella pareciera poder sostener en el tiempo esa actitud de aprovechar las cosas buenas, las pequeñas cosos buenas de todos los días, antes de perderlas y así conservar esos recuerdos para siempre. Para ella no hace falta perderá alguien para acordarse todo el tiempo que hay que disfrutar cada momento que tenemos con los seres queridos. Pero no desde una perspectiva triste, ni remotamente cerca, sino de que son estas cosas las que nos dan felicidad día a dia.

En la actualidad no hay mucha gente capaz de ello (de hecho yo intento recordármelo a cada segundo pero, ni bien tengo un poco de estrés por el trabajo entro en modo histeria y me olvido hasta de mimar a mi perro y siempre prometo no volverlo a hacer, pero soy humana).

Con todo, Un viaje llamado vida, es definitivamente un libro para reflexionar sobre nuestras propias actitudes y prioridades. Es una apuesta a que todos nos hagamos un poco más sabios.


Texto: Tanuki Yuki

A veces cuesta encontrar un libro de arte que le resulte atractivo a gente que no es aficionada al mismo. Pero en este libro conviven varios temas que hace difícil clasificarlo como un “libro de arte” per se.

Texto: Tanuki Yuki

Sin lugar a dudas El guardián entre el centeno fue un libro que marcó a una generación. Una generación de adolescentes rebeldes y de post guerra, que llegaban a la adultez viendo los estragos que dejaba a su paso. Y, aunque Holden Claufield nunca haga mención de eso, se pueden ver sus efectos en su descontento constante, en su enojo y en su frustración, su incapacidad para adaptarse a una sociedad que él denomina hipócrita. Holden es un imbécil que critica todo lo que se le cruza (y no sin pensarlo), todo lo analiza para después despedazarlo. Holden es ese adolescente que, hoy muchos años después, todos fuimos. Y todos tuvimos nuestros motivos para ser. Hubo un momento en que descubrimos que los adultos mienten, o son hipócritas o, son simplemente adultos que tienen que lidiar con la vida de adultos que en ese momento nos era ajena. Adaptarse a la sociedad, en muchos casos requiere eso, requiere apaciguar nuestras opiniones un poco, y aprender a convivir con gente que piensa diferente y por eso, no podemos andar por ahí diciendo sin ton ni son todo lo que nos parece. Pero en la adolescencia, es difícil no ver eso como una hipocresía. Y si, ser adulto apesta.

Pero durante todo el libro Saliger / Holden escupe sus pensamientos y sensaciones casi de manera compulsiva, desordenadamente y con una honestidad brutal. Por eso, lo entendemos y nos sentimos identificados con cada miedo, con cada decepción. Y, por un lado rogamos que no crezca, que no ceda frente a la sociedad y el “mundo civilizado”. Pero, por el otro, nuestro lado adulto dice que es imposible, que lo mejor que puede hacer es crecer y adaptarse. Y, si, de nuevo, ser adulto apesta. Sabemos que va a perder algo de eso que nos cautiva y nos atrapa y es esa sinceridad con la que puede odiar a todos y encontrarlos unos pesados y a la vez reírse de los defectos de los otros y encontrarlos cautivantes. 

Por momentos, salvando las diferencias de género y de épocas, parece Amelie Nothomb en Biografía del Hambre (ver reseña pasada). Por esa capacidad constante de describir todo cuanto lo rodea y como lo hizo sentir. Pero como el nombre del libro lo indica, Nothom se traga todo y se lo guarda. Salinger lo escupe, y no solo con palabras, aunque nadie más sabe cómo se siente en cada circunstancia, lo escupe en un comportamiento errático e indisciplinado, y por algunos momentos, violento. Pero las dos mentes funcionan a 300 km por hora con asociaciones libres, descripciones de hechos del pasado y sentimientos entremezclados que te hacen sentir que son personas reales de carne y hueso y no personajes.

En un punto (ya haciendo una asociación todavía más libre) ambos me recuerdan a Woody Allen, solo que donde ellos ponen emociones, Woody Allen describe dudas. Pero los pensamientos se suceden a borbotones como agua que sale a presión por un espacio muy pequeño y pareciera imposible de frenar.

Volviendo a Holden. Es imposible no quererlo, es imposible no entender porque se comporta como lo hace, es imposible no ver su lado más noble invisible para el mundo que lo rodea. Holden va a ser siempre le epitome del adolescente rebelde e incomprendido con un corazón de oro. Cualquier adulto que valga la pena conocer fue un Holden de adolescente y espero que algo de eso sobreviva.


Texto: Tanuki Yuki

Kyusaku Yumeno nace en 1889 y esta obra se publica en 1936. Sin embargo, durante todo el libro tuve esa sensación de que eran todas noticias que había visto en la tele o leído en el diario. Así de actual son los conflictos que presenta Yumeno en esta recopilación de 3 cuentos: No tiene importancia, Asesinato por relevos y La mujer de Marte. 

En la actualidad, en la cual la violencia de genero esta tan presente, pareciera que nada cambio desde la realidad planteada en 1936 por Yumeno. Sus protagonistas son mujeres que sufren el maltrato, tanto físico como psicológico, de parte de los hombres que las rodean y luchan por sobrellevar relaciones enfermizas. Sin embargo, no son solo víctimas, ni son las típicas protagonistas femeninas que aparecían en los relatos de la época. Estas son mujeres que hacen, son mujeres que trabajan, que sienten y que tienen sus propias angustias. Y, aunque algunas de sus acciones nos cueste un poco entenderlas creo que, principalmente, es por una diferencia cultural, son mujeres dispuestas a no dejar que las cosas les pasen sino a tomar acción en sus propios destinos. Esto nos permite sentirnos identificadas con estas mujeres que sufren y que deciden tomar sus destinos en sus propias manos, para bien o para mal.

Por otra parte, no podemos evitar notar que la narración en los tres relatos avanza por medio de cartas o recortes periodísticos, que le otorgan al relato otro ritmo. Por momentos, mucho más personal e intimista y por otros mucho más desapegado pero no tan objetivo. 

Yumeno consigue crear una atmosfera de misterio sin perder contacto con la realidad. Y, sus personajes aunque muchas veces enfermizos no dejan de generarnos empatía.

Gran epilogo por Daniel Aguilar.





Al  comienzo de cada relato se comienza a inflar un globo. De a poquito. Un globo de magia, un globo de un mundo de fantasía que bien puede haber sido muy real. De pronto el artista del mundo flotante de Kazuo Ishiguro toma otro color.

Esta sensación de esta burbuja de mundo de fantasía se genera parte porque en cada cuento se pueden ver variadas costumbres de la época que nos resultan increíbles y parte porque los mensajes que van y vienen en forma de poemas generan otra atmósfera irreal. Pero, pronto comprendo la fragilidad de tales mundos que siempre se desinflan abruptamente antes de llegar al final y uno queda devuelto a esta realidad no menos caprichosa que la del relato. 

Mezcla de entre cuento corto y fabula todos tienen una moraleja para quien sabe encontrarla. Pero nunca pierden en sentido del humor ni la ironía. Asimismo, resultan una gran manera de aprender costumbres y usos sociales que solo llegan a nuestros días por esta especie de relatos. Algunos hoy nos suenan absurdos (por ejemplo la costumbre de ennegrecerse los dientes). Pero no pasa mucho hasta que podamos pensar mil costumbres y modas de hoy que hace mucho menos tiempo nos resultaban ridículas. Caprichos de una sociedad.

No puedo evitar hacer una mención al cuento que le da el título al nombre. Pareciera que los hombres y las mujeres siempre tenemos que aprender lo mismo, no importa la época. Pero siempre hay alguien diferente que nos obliga a cuestionar nuestras ideas que creemos tener establecidas. Y, si somos inteligentes, aprendemos a quererlos; no a pesar de sus rarezas, sino gracias a ellas. 

Prólogo y notas fundamentales para comprender algunos hechos.
La dama que amaba los insectos y otros relatos breves del antiguo Japon.


Texto: Tanuki Yuki

Alguien me recomendó este libro y todavía me pregunto ¿Cómo lo supo? Lo leí en 1 día. Literalmente y haciendo referencia al título; eso es hambre. Hambre porque mágicamente se generen más paginas delante de mis ojos, por entender más de este libro autobiográfico, de saber más detalles, de que Nothomb transmita más sentimientos e introspecciones de como vivió su infancia y juventud. Hambre porque faltan muchas cosas por saber. Y el ritmo en el que está narrado solo te genera más necesidad de avanzar, de seguir leyendo. Porque a pesar de transmitir mil emociones y momentos definitorios solo pode pensar en seguir hacia un final inevitable porque quieras o no el libro se tiene que terminar en algún momento. 

Tengo la costumbre de leer la contratapa del libro siempre, siempre, PERO siempre antes de empezar a leer. Y dice “Amelie Nothomb es de esos autores que genera adicción.(…)” Tengo otros autores que me han generado adicción (Murakami por ejemplo, y estoy esperando otro de Mizumura a ver si termino de desarrollarla por ella). Pero cuando me dicen si yo digo no y viceversa. Así que, lo primero que pensé es que feo que te digan que te va a generar adicción y después desilusionarse. Porque no puede ser de otra manera. Pero no, cero desilusiones. Todo lo contrario me abrieron las puertas a otro mundo bien real (en esto parecido al de Mizumura en Una novela real) pero mucho, mucho menos contemplativo. Un mundo de pura acción y vorágine. Un mundo donde se mezcla mi querido y admirado Japón, su contracara: China, más Bangladesh y nuestra cultura occidental que en nada se le parece. 

Y esta hambre que solo se sacia temporariamente por comerse al mundo, solo se potencia. Y, hambre no solo por lo bello, sino también por lo triste, por lo horrendo, por el sufrimiento y por la felicidad. Hambre porque nada puede quedar desconocida a nuestros ojos.




Esta es una historia que conocemos todos, que venimos de chicos o que vimos centenares de adaptaciones para chicos en la tele. Incluso de dibujitos. Y, por eso, es difícil empezar a leerlo sin ningún preconcepto. Sobre todo porque ya sabemos cómo termina. Pero el mensaje es eterno.

Lo que en un comienzo me hizo seguir leyendo (debo admitir) fueron las ilustraciones. Y me fasciné con el hecho de comparar los detalles de las descripciones de las escenas y ver como fueron llevadas a la ilustración. Y cada una era un mundo nuevo.

Pero, poco a poco, intente olvidarme de lo que creía saber y tratar de llegar al mensaje del libro (que obviamente de chica se me escapaba por completo). Y si, es un cliché decir cosas como “recuperar el significado de la Navidad” o “la Navidad se transformó en un evento consumista” y esas cosas que odio pensar, decir y terminar corroborando. Creo que sí; pero también, creo que no. Creo que cuando nos esforzamos, a las corridas por encontrarle regalos a todos, indefectiblemente pensamos en que le gustaría al otro (y si no es así avíseme porque tengo un motivo más para pensar que soy un marciano), decoramos la casa para recibir a nuestros invitados presentándole lo mejor de nosotros y pensamos en una comida para dejar a todos a gusto. Y sí, siempre hay un Scrooge, o una discusión familiar o el debate si se invita a tal o cual persona. Pero esto, al contrario de lo que se suele pensar, no hace peores a las Navidades, sino al revés, las hace mejores. Tenemos que aprender a convivir con gente que quizás no nos llevamos tan bien, y tenemos (o nos vemos forzados) a perdonar cosas del pasado para pasar una navidad en paz. Solo hay que convivir una noche. Solo una noche. Tenemos que ser capaces de poner de lado nuestras diferencias por una noche para hacer felices a otros. Siempre hay uno en la familia que intenta que todos se lleven bien y que en definitiva, al mantiene unida.

Si nos tocara ser Scrooge y poder dar un vistazo a las Navidades pasadas y lo que odiamos de estas suelen ser las discusiones, las peleas o que nos vimos forzados a ir a donde no queríamos. Bueno, tomémoslo como una enseñanza. Vayamos a donde nos invitan aunque haya gente que no nos caiga bien y démosle una oportunidad más de entendernos. Seamos tolerantes y bondadosos. Y no, esto no es ser hipócrita, no es fingir que todos nos caen bien o que a todos los queremos por igual o que somos una gran familia feliz. Es simplemente convivir. Es demostrar que no somos egoístas y podemos poner en pausa nuestros deseos en beneficio de otros, o mejor dicho para un beneficio común: pasar una noche en paz rodeado de gente que queremos (que quizás quiere a gente que no queremos tanto)

Y si, como dice el fantasma de las navidades pasadas, a todos los espíritus se les exige que caminen entre sus prójimos en vida y si no lo hace será condenado a hacerlo después de la muerte. Usemos este tiempo para caminar entre nuestros prójimos y tratar de entender el mundo desde su propio punto de vista. Quizás sigamos sin estar de acuerdo pero pasamos a entenderlos, y sino por lo menos lo intentamos. Y podemos pasar el resto del año con nuestros verdaderos amigos: en el caso de Scrooge: Ali Baba, Robinson Crusoe Y Viernes. En el mio: Alicia, Kathy H., Sakumi Sumire y Muy.

(Gracias a dios que existe el resto del año)




Texto: Tanuki Yuki

Ni bien empecé a leer se me vinieron a la cabeza cosas como “Mi vecino Totoro”, “Nausicaä”, “”Ponyo” y mi queridísima “Los mapaches de Pom Poko”, todas del Estudio Ghibli, pero también cosas como: “El nombre del mundo es bosque” y toda la serie de “Terramar” de Ursula K. Le Guin. Todas películas/libros que me ayudaron a crear una conciencia ecologista sin caer en lugares comunes. Una especie de ficción naturista con piscas de ciencia ficción. Lo mismo sucede con al vida de Budori Gusko y otros cuentos.
Texto: Tanuki Yuki

Nos cuesta pensar en una moda que no sabemos ni que está de moda. Y, no es, de hecho, porque no esté de moda, sino porque no la conocemos. Nuestra moda esta pautada directamente por las grandes marcas occidentales como Zara, Antrophology, Mango, etc. Pero hay una moda que nos es ajena y que igual es moda y se impone en pasarelas del mundo lejos de nuestro “tradicional” occidente. Hay una moda que refleja los cambios de una sociedad muy distinta a la nuestra que lucha por incorporarse a las pasarelas más grandes del mundo sin perder una identidad tan única como la india.

Y acá se comprueba que se puede hacer algo mundialmente valorado y reconocido y no perder identidad. Contemporary Indian Fashion muestra que no solo los diseñadores indios marcan tendencia, sino que, a pesar de estéticas diferentes, todos apuntan a una misma idea: revindicar la tradición textil india que es tan importante. Todos revalorizan las técnicas tradicionales y toman elementos del vestir tradicional para revisualizarlos y aplicarlos en tendencias que sean abarcativas y posibles de ser incorporadas en la moda de todo el mundo. Algunos eligen conservar los fuertes colores indios, otros eligen el corte de los saris. No importa como, ninguno deja de ser intrínsecamente lo que es: hindú.



El libro establece una serie de preguntas estándar a cada diseñador desde cómo ve su trabajo hasta que se imagina que va a ser el futuro de la moda india. Y, lo que queda en evidencia es el cambio de mentalidad de una sociedad que busca incorporarse al “mundo” sin perder raíces. Una “actualización” sin por eso considerar que todo el pasado es inútil. Para “triunfar” no hace falta ser como los demás, no hace falta hacer lo que los otros quieren (o en este caso consumen), hace falta ir un poco más lejos y adelantarse y darles algo que van a querer consumir. No solo por un capricho del mercado, sino porque el trabajo detrás de cada diseño, y la contundencia de sus ideas van a traspasar las fronteras y llegar a todo el mundo.



Acá es donde volvemos al punto en que pareciéramos entrar en una cinta de moebius y que no se sabe dónde es el comienzo. ¿Qué originó el cambio? ¿Cambio la sociedad primero y se reflejó en los diseños, o los diseños ayudaron a revalorizar y a “actualizar” la cultura india abriéndola al resto del mundo? En realidad no importa, solo importa como se hizo y, evidentemente, se hizo bien porque ninguno de los nuevos diseñadores sufre de una perdida de la identidad ni deja de realizar diseños más que atractivos para todo el mundo. El equilibrio tan difícil de conseguir.


 
 Texto: Tanuki Yuki

Siempre tenemos esos sueños en los cuales todo nos resulta extrañamente familiar porque reconocemos donde estamos o con quien, pero a la vez esta todo extrañamente diferente. No sabemos por qué, solo sentimos que algo no está bien. Bueno todo el libro transcurre con esa atmósfera de extrañeza, de no poder entender que es lo que no está bien pero sabemos que no lo está.
Texto: Tanuki Yuki  |  Imágen: Benjamin Lacombe

Alicia, marcó generaciones, Alicia marcó una época, Alicia es el límite entre literatura para adultos y literatura infantil. Hay mil versiones de Alicia. Y yo intento coleccionarlas todas en cualquier idioma en que las encuentre. Existen miles de ejemplares editados e ilustrados por los más variados artistas.

Alicia es una nena, con esa educación de antes, (mas típica de la era victoriana imposible), educada para cumplir con todos las costumbres de la época. No alcanza con “buenos días”, “Por favor” y “Gracias”, inclinarse, recitar poemas, y dirigirse con propiedad son requisitos indispensables. Alicia cae en un mundo que la obliga a cuestionarse lo que conoce. Alicia nos obliga a cuestionarnos, por que ella se ve obligada; a preguntarse por qué las cosas son así y no de otra manera. ¿Los gatos comen murciélagos o los murciélagos comen gatos?

Una niña acostumbrada a las convenciones sociales se encuentra en un mundo donde todo está de cabeza (y la gente camina al revés) y tiene que aprender todos los nuevos códigos de este extraño lugar (si es que los hay). Alicia nos obliga a cuestionarnos porque las cosas son como son (cualidad que solemos perder de adultos), a mirar al mundo con ojos nuevos y a entusiasmarnos por conocer todo lo que nos rodea. Alicia nos obliga a imaginar de que otras maneras podrían ser las cosas. Y si uno no se cuestiona las cosas, no piensa y no aprende y, lo más importante, no se descubren cosas nuevas. El cuestionamiento es la base de la filosofía, el cuestionamiento nos lleva a pensar, a analizar. Alicia nos pone un espejo para reflejar las más ridículas costumbres de la sociedad de la que formamos parte.

Alicia te empuja a la adultez; adultez que a ella misma le cuesta asumir. Un niño que cuestiona, es un adulto que podrá tomar decisiones propias y tendrá sus propias ideas, sin seguir sumisamente esperando que otro piense por él. Alicia es un espíritu crítico incansable. Nos recuerda que vivimos en una sociedad llena de caprichos, manierismos y costumbres muchas ya vacías de contenido. Alicia nos ayuda a restablecer prioridades. ¿Es prioritario cumplir con esta o aquella convención social?¿ o es mejor seguir haciendo lo que quiero hacer? ¿Cuándo sedo frente a una o frente a la otra? Saber estar respuestas también nos ayuda a asumir sus consecuencias.


Alicia cuestiona el modo de enseñanza y el contenido, ¿Qué adultos esperamos que sean los niños de hoy? Si esperamos lideres independientes, primero tienen que ser libre pensadores, y para poder pensar libremente es necesario cuestionar y buscar respuestas a todas las preguntas que se nos generen. Alicia sigue siendo una niña descubriendo un mundo, lleno de sorpresas, e irá madurando a medida que comprenda los paradigmas de este nuevo universo.

Leer Alicia es pensar como funciona el tiempo el mundo y nuestra sociedad todo a la vez. Leer Alicia es jugar pensando.