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Power House Arena (37 Main St) en Brooklyn. No solo es un lugar donde se realizan muestras de arte y performances super concurridas sino que tiene una gran selección de libros, agendas, cuadernos, postales, y millones de cosas más. Todos en inglés. Pero lo que más me sorprendió es encontrar un pequeño sector dedicado a la venta especializada de libros autografiados por sus autores.

Lugar organizado por la editorial power House Books, la Arena fue lanzada en DUMBO Brooklyn. Y realmente es un espacio único donde conviven todo tipo de arte a pasos del Puente de Brookyn. Podes encontrar eventos literarios: firma de libros, meet and greet y lecturas con escritores contemporáneos, incluso el ganador del premio Pulitzer el poeta Tracy K. Smith realizó algunos eventos en este sitio. Otros nombres que pasaron por este hermoso lugar son Spike Lee, Jessica lange y Moby.

Un lugar hermoso donde siempre sucede algo interesante para participar y donde no te alcanzan los días para decidirte cual de todos los libros vuelve a casa con vos.


Próximo post: Kinokuniya Bookstore

De chica siempre me pareció que el comic argentino era algo de adultos, como el tango, que uno lo respeta y entiende el valor, pero que a la vez lo encuentra ajeno, y en cierto modo nostálgico, melancólico y añorante de un tiempo que no va a volver.
Sin embargo crecí leyendo Las Aventuras de Tintín y Asterix y Obelix, pero también pensaba que eran libros de varones, a los que accedía simplemente porque para mi papá era más fácil regalarme ese tipo de cosas (y con esto quiero decir libros y de varones, cosas que él conocía bien). Igual me encantaban.

Pasaron los años y esas historietas quedaron atrás, y encontré el manga (obvio bien de nena Sakura Card Captor y todo CLAMP) y de adolescente cae en mis manos (de nuevo mi papá) Cibersix, que realmente no sé cuánto impacto ni que tan bien recibido fue, pero a mí me encantaba, con esta sensación de que estaba leyendo algo medio prohibido y nada adecuado para mi edad, y que al fin veía una mujer protagonista fuerte. Claro las de manga también son fuertes y rositas a la vez, pero CIbersix no era nada rosita. Era adulta. Pero así como llegó, un día desapareció. Y pareciera que de nuevo había tenido un pequeño agujero por donde pispiar un ultramundo más interesante y me lo habían cerrado y no sabía cómo volver ahí.
Así que, pasaron los años (muchos) y me concentré en leer otras cosas, pero por una de esas casualidades de la vida (también llamadas papá) en una misma semana caen en mis manos: Wires and Nerve (primera novela gráfica de Marissa Meyer, autora de la saga Crónicas Lunares) y Dis Tinta;

(ya me había encontrado con algunos libros de Decur y con El topo ilustrado y me parecieron mágicos pero no sabría muy bien si ponerlos en la misma categoría. Además caían tan esporádicamente que no sabía muy bien dónde ubicarlos).

Por un lado el estilo de Wires and Nerve (editorial V&R) más moderno, mucho más millennial y a la vez bastante desconocido porque relata en cuadritos una novela. Más que entretenida y súper recomendable, pero le faltaba la chispa y el humor y la ironía que yo estaba esperando en una historieta.

Ahora Dis Tinta, ¿qué decir de Dis Tinta?. Me quedé maravillada, obvio que evidentemente soy nueva en este submundo del humor. Pero vaya que me lleve una sorpresa. Dis Tinta es la recopilación de 33 representantes de la historieta argentina moderna.

Compilación realizada por Liniers (como todos saben el autor de Bonjouor, entre tantas otras cosas) y Martin Pérez (editor de Radar). 33 artistas argentinos, con estilos diferentes y únicos, distintas edades, tratando problemáticas de índoles variadas y haciéndole frente a las vicisitudes de la vida de maneras diferentes. Y a pesar de tantas diferencias, los ves unidos con esta intención de seguir haciendo lo que aman y aportar al mundo ese toque de humor con el que tenemos que ver todas las desgracias para salir adelante.

Irónicos e irreverentes, pero sin un pelo de tontos; 33 estilos de dibujos inigualables donde hasta creo que puedo adivinar como se ve el ilustrador con solo ver su dibujo (como los perros que se parecen a los dueños). Y pareciera que 33 personas hicieron un huequito en la pared de su casa para que pudieras ver un poco de su intimidad. ¡Apúrense a leerlo que nadie sabe cuándo se tapa otra vez!


Me quede enamorada de más de uno y googleo todo lo que puedo para seguir leyendo los que más me gustaron. Pero no me atrevería a dar nombres ya que creo que si releo Dis Tinta me voy a enamorar de otros y así a lo largo de los años cada vez que relea este compilado.

A ver si esta vez logro entrar para no salirme nunca más.


Libros del tema recomendados:
- "Smillas" vol. 1, vol. 2, vol. 3 y "¡Pipí cucu!" de Decur
- El topo Ilustrado vol. 1, vol. 2 y vol. 3, de Tobías Schleider y Cristian Turdera
- Pequeño mundo verde de María Martha Estrada y Liniers
- En el bosque cuentos de hadas, Dis Tinta de Liniers y Martin Pérez.


Por Tanuki Yuki.


 

Pueden encontrar su estatua en el Central Park. Y una anécdota extra, relacionada con Alicia y con los libros. Estaba de camino a ver el Monumento al General San Martín y me cruzo con una pequeña galería que tenía en la vidriera obras de Damien Hirst (no debía ser tan pequeña). 

Entré deslumbrada por otras obras y al final casi que pasaba desapercibida encuentro la escultura de Salvador Dalí de Alicia en el País de las Maravillas.

En mi primer año de facultad en la Universidad Nacional de las Artes se estaba realizando una retrospectiva de Dalí en el Museo Nacional y con lo poco que tenía encima compre una lámina de la foto de esta escultura.


Alicia fue siempre mi lugar en el mundo y siempre que me encuentro con algo relacionado lo considero “una señal” de que estoy en el lugar correcto en el momento indicado. Esta escultura en el fondo de esta galería fue como un baldazo de agua fría. Emocionada, le cuento a la persona a cargo de la galería mi situación (me encuentro de luna de miel, y esa escultura fue el puntapié inicial para estudiar y dedicarme al arte). Su reacción fue increíble (y creo que esto sólo pasa en Manhattan). Fue al depósito y salió con dos libracos (porque no hay una manera más apropiada de describirlos) sobre las esculturas de Dalí y me los regaló.


Continué mi recorrido por el Central Park cargando dos libros que pesaban casi más que yo pero no me importó en lo más mínimo, nunca me sentí menos cansada que ese día cargando esos libros. Y nunca voy a poder agradecerle lo suficiente.
Hoy buscando la dirección (por que con tanta emoción durante el viaje ni me fijé como se llamaba la galería ni en qué calle estaba), no me podía permitir escribir esto sin dar los datos exactos de donde sucede la magia, encontré que la galería era Bartoux (104 Central Park).


Si alguno que conoce a alguien de Bartoux (y la teoría de los 6 grados es cierta): ¡gracias!, nunca voy a poder agradecerle lo suficiente.

Hoy, ya desde Buenos Aires, casi todo parece un sueño y la única realidad posible es cuanto tengo que ahorrar para poder volver a irme de viaje porque siempre quedan cosas pendientes por descubrir.

Le dije que no los podía aceptar pero insistió. Ya llena de felicidad y con la voz quebrada de la emoción le contesté que me hizo el viaje, el mes, el año,.. ya no sabía cómo agradecerle el increíble gesto que tuvo y como explicarle lo que significaba para mí. Creo que lo conseguí porque cuando se despedía casi nos ponemos a llorar.

Debo admitir que me acerqué a este libro porque me atrajo la tapa.
Cuando era chica mi papá me había dicho que había varias maneras de elegir un libro:
1. Conocer al autor.
2. Haber leído una recomendación o algo por el estilo
3. Por la tapa.

Si, la última suena medio extraña pero venía con una aclaración: Si lo elegís por la tapa y cuando lees la pequeña sinopsis del reverso te interesa; leerlo es una apuesta. Realmente no sabes con que te vas a encontrar.

Y eso fue con este: linda tapa, hermoso interior con dibujos en los márgenes como diario íntimo y me intereso que me gustaban muchas de las figuras a las que les escribía la protagonista Judy Garland, Amy Whinehouse y River Pheonix, entre otros. Lo primero que pensé es: por favor no seas una especie de autoayuda camuflada en diario adolescente para ayudar a develar preguntas como: ¿Por qué nos morimos?

Bueno algo así pero un poco mejor. Más como un modo de intentar sobreponerme a algo malo, desde la visión adolescente; ya que a la protagonista se le murió la hermana mayor en un accidente automovilístico.

Lamentablemente para mi estoy lejos de la adolescencia y tengo edad para ser un adulto 😑 (don‘t grow Up it‘s a trap!). Pero son pequeñas cosas que hacen pensar que ya no veo el mundo como lo veía y ni siquiera me di cuenta cuando cambió. Lo primero que pensé al leer esto es que era muy triste… ¿Por qué someter a un adolescente a meditar sobre la vida y la muerte? ¿Y sobre la muerte de un ser querido? Y pensé que solo se lo recomendaría a alguno si ya estuviera pasando por una situación así.

Y lo relacione con todo el debate que generó 13 reasons why. La gran duda si ayudaba a comprender los daños que puede generar el bullying o si fomentaba a ver al suicidio como una solución. ¿Por qué van a querer ver eso pidiendo elegir algo más agradable? Probablemente porque son adolescentes, con todo lo que eso implica los momentos de melodrama y los momentos de felicidad absoluta todo junto en 5 minutos.

Sinceramente, todos conviven o conocen o ven con algo relación con el bullying y con la muerte de alguien querido, ya sea victima de la inseguridad o simplemente por edad avanzada o lo que fuera, así que: ¿realmente se llega a algo no ofreciéndoles lecturas que traten el tema? Por lo menos estas lecturas los harán reflexionar y depende del entorno guiarnos en tales reflexiones. Pero lo peor de todo sería si ni siquiera reflexionan.
Los libros están para enseñarnos y ayudarnos a pensar. Estos temas son una realidad diaria actualmente, ¿no sería sobreprotegerlos y perjudicarlos? Nada se soluciona escondiéndolo.

A lo largo de la historia mucho cambio sobre la idea que se tenía de los chicos. En algún momento se los consideró igual que a los adultos, sólo que sin terminar el desarrollo físico (como si el cerebro se desarrollara por completo en los primeros años de vida). La generación de mis abuelos en su mayoría dejaban el colegio cuando aún no habían terminado el primario para ir a trabajar. Los adolescentes hasta no hacía mucho iban a la guerra (¿a los 18 años sos adulto o lo suficientemente adulto como para ir a una guerra?)

¿Como hacer de la transición de la niñez a la adultez lo más sencilla posible? No tengo ni idea. No creo yo haber terminado esa transición con mis 32 años. Pero estoy segura que sin debatirlo y sin pensarlo no.

Hace un tiempo en un viaje, me encontré con un madrileño en un Mango de Amsterdam, era el supervisor o algo por el estilo. Era abogado pero jamás había ejercido porque cuando se recibió, España estaba en crisis económica y no había trabajo para nadie por eso se fue a Amsterdam y empezó trabajando en el depósito de la marca hasta que fue ascendiendo. Pero ya con 34 años sabía que no tenía posibilidades de hacer una carrera con su profesión, la que había elegido, y que volver a España tampoco era muy factible. En seguida me mencionó todos los argentinos que habían emigrado a España en la crisis del 2001. Yo tenía 15 años en esa época y me acuerdo de mucha gente, conocidos míos que se fueron. Peor, no terminaba de entender porque no tenían futuro en el país por lo menos a corto plazo. En mi total ingenuidad le contesté que fue terrible que todos lo sufrimos y nos tuvimos que adaptar económicamente a vivir con menos. Con una gran sonrisa me contestó "Si, nunca es fácil, pero al lado de lo que les tocó vivir históricamente a mis abuelos, no me importa que me toque atravesar una crisis". El me lo decía por la guerra. En seguida me hizo entender, mi actitud era la de una nena de dos años que realmente no conoce los malos tiempos o que esperaba no conocerlos en toda su vida; lo cual es imposible. Tarde o temprano algún mal tiempo vamos a tener que vivir (ya sea por motivos personales o históricos). Y nunca se puede estar 100% preparado. Sólo podes ir mojándote los tobillos para evitar el baldazo de agua fría.

Por Tanuki Yuki.

Siguiendo por la línea de los libros de arte la editorial Taschen (107 Green St.).Cuenta con un local exclusivo en el Soho. Hermosa con todos los ejemplares desde los más únicos y gigantes hasta versiones más pequeñas más fácil de transportar de vuelta a casa. Y ediciones que acá no llegaron.

Lo mas interesante que tiene es el nivel de terminaciones de cada edición, no importa el costo ni el tamaño, todas tienen un acabado impecable con una calidad difícil de encontrar en otros libros. Y, de las temáticas más extrañas hasta los artistas más populares. Nada queda sin publicar, pero siempre con una selección de textos inmejorable.

Por ejemplo versiones ilustradas para los más chicos de los cuentos de los hermanos Grimm y de Hans Christian Anderson. (Solo podía transportar de vuelta un libro inmenso asique tuve que elegir y me traje Cabinet of Natural Curiosities de Albertus Seba, que sabía que en Buenos Aires no lo iba a conseguir. Todavía me arrepiento de no traerme unos cuantos más. Pero lamentablemente hay un límite de peso en las valijas.

SI hay algo que no ven no duden en consultar a sus más que amables vendedores, porque seguro tienen algún ejemplar guardado. A tener en cuenta que todos ( o la mayoría) de los libros de Taschen se encuentran en varios idiomas lo cual para el que no habla o lee ingles con asiduidad es muy útil ya que puede ver el texto en castellano y en ingles a la vez o ediciones en castellano, portugués y francés; dependiendo de la edición.

 


Fundada por Benedikt Taschen en 1980, comenzó siendo una tienda de comics en Cologne, hoy podes encontrar sus libros en todas partes del mundo. Hoy, la compañía sigue dirigida por Benedikt pero junto con su hija Marlene.

No dejen de recorrerla. Aunque no es demasiado grande siempre tiene algo para descubrir, para todos los gustos. Es llevarse a casa una obra de arte de papel.

Próximo posteo Power House Arena
Hacia mucho que quería conseguir este libro de la editorial el Zorro Rojo: "Pequeños Macabros" de Edward Gorey. Había visto algunas de sus ilustraciones en la web pero no era suficiente. Tenía que releerlo, tenía que copiarlos dibujados, modificarlos; en definitiva, en definitiva, hacerlos míos.

Las ilustraciones ejemplifican con sólo una imagen a un niño con el nombre s cada letra del abecedario que tiene una manera diferente de morir. Si se habían creído que era un libro infantil, se equivocaron. Por ejemplo la A es de Amy, que rodó por las escaleras. El texto en inglés tiene una rítmica mucho mas interesante que en castellano pero la traducción no pierde todo el encanto. (Aunque algo siempre se pierde).  
No tiene mucho más si eso: un niño, una letra del abecedario y una manera absurda de morir. A veces el mayor encanto lo tienen las cosas más sencillas. Semejante a la Melancólica muerte del niño ostra de Tim Burton. No se pierdan ninguno s los dos.

Así como en el libro de Tim Burton, la ilustraciones le dan el 90% de la identidad a este libro. Parecen grabados. A veces me recuerdan a algunos de Goya, otras veces a algunos de William Morros y LeBrune. Monocromáticos, donde se perciben los trazos. A veces hasta tienen reminiscencias medievales. ¿o será mi imaginación? Con un sentido del humor irónico negro e único. Cada ilustración te transmite la esencia de la escena y este aire turbio e inocente a la vez. 

¿Es un libro para chicos? Definitivamente no. ¿Es un libro para adultos? No creo que muchos adultos estén ansiosos de recibir este libro como regalo. Es un libro para todos los adultos que lejos de querer superar el síndrome de Peter Pan nos agarramos a lo que nos queda de fantasía para no perderla nunca; para su la realidad no nos coma, nos engulla con placer y desidia y nos trague para luego escupiendo transformados en adultos en un 100% . Es un libro para la resistencia. Para reírnos de las tragedias. Para no sentir culpa de que todavía nos tenemos y no podamos contener la risa en los lugares mas inapropiados como en la.iglesia o en los funerales. 


Hace unos años se murió mi abuela. Estaba devastada y el infantil de mi marido, por entonces, mi novio, decidió reunirse en un bar conmigo para hacerme compañía. Cuando entró al bar debe haberse dado cuenta de mi estado y a penas se acercó a mi mesa empezó a cantar: “se te murió tu abuela. Se te murió tu abuela.” Usando los dedos como palillos de batería. Cualquier adulto en su sano juicio le hubiera recobrado el café por la cabeza. Pero por algún motivo, sin siquiera pensarlo, se me escapo una carcajada como no me reía hace siglos. Me pareció genial; era lo último que me esperaba en ese momento y su manera sencilla e ingenua de sobrellevar las cosas me pareció brillante. No lo hizo de tonto sino que fue lo único que se le ocurrió hacer para, Aunque sea por esos segundo sacarme dele atado en el que estaba. Porque realmente no hay nada más que puedas decir en una situación así. 

Bueno está libro es como esa canción, que a veces sólo podemos reírnos de las desgracias. Y encima lo podemos hacer mirando dibujos sensiblemente hermosos.
Así como una versión avanzada de los diferentes distritos que se generaron acá en Capital Federal (distrito de arte, audiovisual de moda, según el barrio) allá existe una versión denominada La Milla de los Museos y como su nombre lo indica es un recorrido en el que podes encontrar todos los museos más importantes de New York, entre ellos MOMA y Guggenheim. Pero al margen de los obvios la gran sorpresa fue el Museo Copper Hewitt (2 E 91 St.).

Museo de diseño del Smithsoniano, el único en Estados Unidos dedicado a la historia del diseño, donde se pueden encontrar desde sillas, hasta vasijas y radios y textiles. Ubicado en la antigua mansión de Andrew Carnegie, construido en 1896 el museo en si ya es una belleza (sobre todo para los amantes del diseño). La inspiración para la creación de este tipo de museo surgió gracias al Museo de Artes decorativos de París. Es el primer museo Smithsoniano que se estableció fuera de Washington DC estableciéndose en la Mansión de Andrew Carnegie en 1970.

El laboratorio de conservación que integra el museo se abrió en 1978, este se concentra en la conservación de papeles y textiles. También, ya en el años 2012 el museo abre un nuevo sector con fines educativos en el barrio de Harlem.

El museo cuenta con un sistema muy moderno (al cual cuesta un poco acostumbrarse) en el que al ingresar te dan una especie de lápiz con un lector y al ver una pieza que te gusta podes pasar el lápiz por sobre el código de la pieza y se almacena el número de la misma.

Luego hay unas mesas gigantes donde al apoyar tu lápiz se despliegan todas las obras que guardaste y no solo podes leer más al respecto de las mismas sino jugar a modificar diseños en la misma pantalla. Después de semejante despliegue de tecnología e información no se podía esperar menos del Gift Shop que aparte de tener recuerdos super interesantes, tenía una colección de libros de diseño y arte hermosa, y con muchos ejemplares para los más chicos. Vale la pena tomarse un rato para recorrerlo todo.

Próximo post Taschen.

Ubicada en 11 W 59nd. Street tiene una formidable selección (a la altura del museo) de libros de diseño y arte. Hay que tener en cuenta que el MOMA abrió sus puertas con sólo una colección de nueve piezas que habían sido donadas en 1929. Al presente el museo ha presentado a más de 70.000 artistas a lo largo de estos años. 

Hoy en día alberga grandes obras de artistas como: Picasso, Gaugin, Pollock (abajo me ven frente a una de sus obras) y otros de similar envergadura.

Ha publicado más de 1200 libros, en más de una docena de idiomas. Cuenta con varios departamentos; entre ellos: arquitectura, diseño, dibujo, grabado, video, performances, pintura y escultura y cuenta con más de 32.000 ejemplares, en diferentes formatos: diarios, libros de artistas, catálogos, etc. Están dispuestos en áreas amplias, bellas y amigables. La respectiva imagen de abajo me registra disfrutando del momento.
En ese maravilloso universo de arte conseguí un pequeño libro de postales con todas obras de Yoshimoto Nara. Uno de los adalides movimiento de arte pop de Japón durante los años 90). Para todos quienes admiren el arte de la ilustración Nara es un artista que merece el esfuerzo de buscar las ediciones en que aparece.

Téngase en cuenta que dentro del espacio del Museo el Moma Bookstore no es el único lugar donde comprar libros de arte y diseño. En la planta baja también hay otro sector con numerosas publicaciones. Y tienen también un local de diseño (con menor cantidad de libros que el Bookstore) en el Soho.

Todo imaginado para acercar a todo interesado todo el arte que han sabido reunir.

Próximo post: Copper-Hewitt.


Ir a Nueva York es un sueño. Para cualquiera que no tenga el asombro anulado. Tuve la suerte ir por primera vez de chica, alrededor de los diez años. Y recuerdo, que a pesar de mi edad, todo me pareció deslumbrante. Lo que más me sorprendió, aunque no lo podía poner en palabras en ese momento, fue la impronta multicultural de la ciudad. Aquella vez, como todo turista cenamos en Little Italy, recorrimos el barrio chino y paseamos por Harlem Y me asombraba ver gente de todas las etnias del mundo y de todos los países y de cómo, de un modo u otro, todos se sentían bienvenidos en esta Gran Manzana.

Por estos días -a mis 32 años- estoy de vuelta en la inmensa ciudad de Nueva York. Intento reunir y ordenar mis ideas sobre todo lo visto y lo vivido. Avanzo sobre mi percepción infantil y me zambulló en la multiculturalidad, aquella que no sólo se puede ver en la calle y en la gente que la transita sino en los aportes culturales tangibles: en las representaciones artísticas y literarias y hasta en lo culinario. Así, Nueva York termina siendo el resultado de un crisol de culturas y a la vez, tan pura y específicamente norteamericana que es difícil encontrar el punto de comunión entre ambas. Sólo en Nueva York. 


Pero un orden cronológico no siempre es posible ya que entre tantas emociones los días y los recuerdos se mezclan y se entrecruza, y la verdad los vínculos entre los lugares y los eventos son tantos que ordenarlos por el mero orden cronológico no sería hacerles justicia. Así que me decido por realizar mentalmente un orden temático: librerías, locales de diseño, arquitectura, jugueterías, museos, etc. Mi aporte a este blog que me tiene como colaboradora es sólo y nada menos que la reseña de las librerías o mejor dicho de lugares donde conseguir libros que encontré en este último viaje. El vínculo entre ellas no es sólo el hecho de vender libros sino que, a diferencia de Buenos Aires (siempre hay excepciones), tienen un concepto de librería más amplio donde se pueden conseguir diferentes tipos de productos bajo un mismo espacio.

Me temo, quiero advertirles, que estoy lejos de poder hacer una recopilación completa de las librerías de Manhattan, lo cual sería casi imposible, sino simplemente de las que más fuertemente llamaron mi atención de todas las que trajiné. 

Próximo post: MOMA Bookstore
Texto: Tanuki Yuki

Jean Michel Basquiat (1960 – 1988. Nueva York, Estados Unidos), hijo de padre haitiano y madre portoricense, surge en la escena del arte cuando, en Estados Unidos, el pop art con Andy Warhol se encuentran en su apogeo. Las galerías, en busca de nuevos pintores, se dirigen a Europa, donde la pintura se encontraba resurgiendo. En Italia, la transvanguardia con Sandro Chia, Enzo Cucchi y Mimmo Paladino y en Alemania los “Nuevos Salvajes” con Georg Baselitz y Jörg Immendorf. Estas nuevas generaciones respondían a las imágenes minimalistas y conceptuales con producciones cargadas de emoción, sin renegar de la concepción romántica del mundo y deudores del idealismo propio del idealismo alemán. La lectura de este libro es presenciar el desarrollo de un conflicto que pareciera no tener solución más que la duda misma. Pero que indudablemente, genera un estilo cada vez mas maduro y ams honesto.

Para esta época el graffiti dejaba un poco su origen marginal del Bronx como protesta de su marginación social. Aunque todavía mayoritariamente las estas obras eran asignadas a artistas descendientes de emigrantes del Tercer Mundo y de Europa de clase media baja, el movimiento ya había superado las razas y las clases sociales. Para 1978 cuando Basquiat comienza a pintar las paredes del Soho , bajo el pseudónimo SAMO (Same old shit), esta corriente ya había alcanzado su punto álgido como fenómeno de masas anárquico y se encontraba camino a las galerías. Parte, gracias a que la línea divisoria entre la cultura de elite y la cultura popular ya había sido cuestionada, y por ende difuminada, por el pop art. Basquiat se sumó a la moda del graffiti cuando ésta empezaba a entrar en el mercado del arte y se distanció de ella cuando otras tendencias prometieron mayor éxito. 

Uno de los temas principales en la obra de Basquiat es la representación de la vida en la gran ciudad con una actitud estilística ingenua e infantil. Muchas obras de 1981, caracterizadas por el contraste entre fondos netamente pictóricos y elementos gráficos, tienen la ciudad como tema principal como en la obra Sin título (Hombre rojo) de 1981..

En Notary como en algunos otros cuadros (Danny Rosen y Hollywood Africans in Front of the Chinese Theaterewith Footprints of Movie Stars, ambos de 1983) aparece una palabra misteriosa, no contenida en ninguna enciclopedia: JUMARIS. Es una invención de Basquiat, basada en alguna inscripción griega que encontró en un libro sobre pinturas rupestres africanas, la obra de Burchard Brentje African Rock Art (Nueva York 1970). En ese libro aparece una representación de San Jorge, acompañado por la inscripción griega. Dibujo y texto son obra de una tribu nómade del Sahara Oriental, los blemios, que hacia dibujos sobre las rocas, en cierta forma de graffiti, en sentido original de la palabra como señales de identificación para los miembros de una familia o clan. La tribu de los blemios mezclaba en su arte elementos de las religiones africanas y de las iconografías egipcia y cristiana. Con toda seguridad no fue la representación gráfica de la palabra griega lo que llevo a Basquiat a los caracteres latinos JUMARIS. La identidad mestiza de estas gentes, evidencia elementos de diferentes proveniencias con los que consiguieron conformar un lenguaje sintético muy particular le debió fascinar. 

Al igual que los artistas norteamericanos, Basquiat se encuentra en esta nebulosa de mezclas culturales diferentes que habitan un mismo territorio.

Hacer las paces con su legado africano fue el fruto de muchos años de trabajo. Es por esto que en sus primeras obras lo que mayormente se observa es la presencia de su lugar de residencia, que como explica Alfredo Colombres, no es su hábitat de origen, ya que su cultura pertenece a otro territorio. A lo largo de los años al investigar y revindicar sus propias raíces consigue representar en sus obras su hábitat real, donde no pueden dejar de aparecer las influencias de su cultura, junto con las influencias del entorno, donde de hecho habita y con el cual se relaciona. 

Él busca revindicar la cultura a la que pertenece y ve que en la sociedad actual se encuentra marginado. La búsqueda de una identidad que se encuentra dividida.

En septiembre de 1982, Bruno Bischofberger organizó la primera exposición en solitario de Basquiat en Zúrich con obras de su propiedad y se convirtió en su representante exclusivo para toda Europa. En la exposición se mostraron por primera vez los toscos marcos característicos de Basquiat sobre los que el pintor extendía sus cuadros. Gracias a ellos, las superficies pintadas planas se convertían en objetos palpables tridimensionales que se asemejaban tanto a escudos africanos como a velas de barcos polinesios o a altares religiosos españoles. Los poco convencionales soportes que Basquiat usaba para sus pinturas – puertas, marcos de ventanas, frigoríficos, eran también objetos que su asistente encontraba y llevaba al nuevo estudio de Crosby Street.

Esta utilización de soportes no tradicionales son los que sacan a estos trabajos de los materiales y del contexto del arte tradicional Europeo y lleva directamente a vincularlos con otros tipos de arte africano, como también se puede ver en el interés que expresa Basquiat por las tribus africanas y su utilización de JUMARIS como se explica con anterioridad.


En los años siguientes Basquiat pasó muchas temporadas para descansar de la vida de la gran ciudad en la isla de Maui (Hawái), donde por primera vez había alquilado un rancho y acomodado un taller.

El cuadro Toussaint L’ Overture versis Savonarola (1983) es asimismo testimonio de la intensidad y constancia con la que Basquiat sentía la historia de la raza negra. Compuesta por siete tablas, esta obra no es solo una muestra de un amplio aspecto estilístico que abarca pintura expresiva, collage, conceptual y pintura de campos de color, sino que también reivindica la figura de dos revolucionarios de la historia europea americana: el predicador florentino Savonarola (1452 – 1498), quien intentó crear algo así como un estado de Dios y por ello fue quemado con dos de sus acólitos, y el libertador de la entonces colonia francesa Haití, Toussaint L’Overture, nacido en 1743, que murió en 1803 en Doubs tras ser salvajemente torturado. El título pone en relieve el enfrentamiento entre razas de la misma forma que la inscripción Malcom X versus Al Jolson enfrenta al fundador de los Negros Musulmanes (1925 –1965) con el cantante blanco de jazz Al Johnson (1886 1950). Pero cabe objetar que si bien Malcom X, enfrentado en dura oposición al sistema social estadounidense, representa un ejemplo positivo frente a quien plagio al jazz “negro” y pervirtió la música de los oprimidos en sus actuaciones ante los soldados de Corea, convirtiéndola en una forma de arte de apoyo al Estado.


Por todo ello, la obra de Basquiat documenta la construcción progresiva de una identidad descontenta consigo misma, disonante, que tiene que luchar con dificultades y a la que ninguno de los modelos disponibles: ya fuese los ideales de clase media blanca sostenidos por su padre, por un lado, o, los hábitos de chico negro de suburbio del artista del graffiti, resultaban de utilidad. 

Este desdoblamiento de la identidad de Basquiat es la que Colombres explica para los artistas americanos, aplicable directamente. Esta búsqueda de una identidad integradora de la cultura a la que pertenece y al territorio donde habita.


Viajar es siempre algo mágico. Ir a lugares desconocidos, otros no tanto. Las culturas “exóticas” siempre nos fascinan. Y nunca volvemos sin aprender algo nuevo. Sin embargo, muchos de nosotros no podemos viajar cada vez que queremos. Pero tenemos un muy buen sustituto, placebo entre viaje y viaje: los libros de Amelie. (También pueden leer la reseña de Biografía del hambre de la misma autora). Y este no es excepción. El choque entre culturas y costumbres de la protagonista, Saturnine, de ascendencia belga como la escritora, y el español exótico, sospechoso de haber cometido varios asesinatos, Nibal y Milcar.

Nothomb, reescribiendo la fábula siniestra de Charles Perrault, presenta un ida y vuelta constante en diálogos llenos de misterio, secretos y dudas. Una protagonista, incapaz de ceder y convencida de encontrar certezas dentro del enigmático concubino. Un debate constante de como la verdad nunca es blanca o negra, la división entre el mal y el bien no siempre es tajante, de cómo el amor nos altera, nos confunde y nos emociona. Un sinfín de diálogos enigmáticos llenos de referencias externas, tanto a comidas bebidas y otros gustos siempre vinculados al placer que producen los colores. 

No falla ni por un segundo, en producir una intriga constante y la avidez por llegar al final y develar todos los misterios del español. 

Por otra parte, no deberíamos dejar de remarcar que contenidos eran comunes y aceptados para los niños (considerados adultos pequeños) en otras épocas cuando Perrault escribió esta fábula por primera vez, y cuales son más aceptados hoy en día. Todos sabemos que la mayoría de los cuentos de Disney vienen de antiguos relatos re-elaborados para la idea de niño de hoy en día. Cuando era chica mis papas me leían la versión de Perrault de Barba azul, la versión italiana de Pinocho y otros relatos similares como los de los Hermanos Grimm. ¿Qué tan necesarias, o beneficiosas son las adaptaciones de estos relatos a versiones infantiles? Yo tengo mis dudas. Lo dejo a tu criterio. =)


''Barba Azul'' de Amelie Nothomb
ISBN: 978-84-339-7884-4
Editorial Anagtama





Texto: Tanuki Yuki

A veces cuesta encontrar un libro de arte que le resulte atractivo a gente que no es aficionada al mismo. Pero en este libro conviven varios temas que hace difícil clasificarlo como un “libro de arte” per se.

Texto: Tanuki Yuki

Sin lugar a dudas El guardián entre el centeno fue un libro que marcó a una generación. Una generación de adolescentes rebeldes y de post guerra, que llegaban a la adultez viendo los estragos que dejaba a su paso. Y, aunque Holden Claufield nunca haga mención de eso, se pueden ver sus efectos en su descontento constante, en su enojo y en su frustración, su incapacidad para adaptarse a una sociedad que él denomina hipócrita. Holden es un imbécil que critica todo lo que se le cruza (y no sin pensarlo), todo lo analiza para después despedazarlo. Holden es ese adolescente que, hoy muchos años después, todos fuimos. Y todos tuvimos nuestros motivos para ser. Hubo un momento en que descubrimos que los adultos mienten, o son hipócritas o, son simplemente adultos que tienen que lidiar con la vida de adultos que en ese momento nos era ajena. Adaptarse a la sociedad, en muchos casos requiere eso, requiere apaciguar nuestras opiniones un poco, y aprender a convivir con gente que piensa diferente y por eso, no podemos andar por ahí diciendo sin ton ni son todo lo que nos parece. Pero en la adolescencia, es difícil no ver eso como una hipocresía. Y si, ser adulto apesta.

Pero durante todo el libro Saliger / Holden escupe sus pensamientos y sensaciones casi de manera compulsiva, desordenadamente y con una honestidad brutal. Por eso, lo entendemos y nos sentimos identificados con cada miedo, con cada decepción. Y, por un lado rogamos que no crezca, que no ceda frente a la sociedad y el “mundo civilizado”. Pero, por el otro, nuestro lado adulto dice que es imposible, que lo mejor que puede hacer es crecer y adaptarse. Y, si, de nuevo, ser adulto apesta. Sabemos que va a perder algo de eso que nos cautiva y nos atrapa y es esa sinceridad con la que puede odiar a todos y encontrarlos unos pesados y a la vez reírse de los defectos de los otros y encontrarlos cautivantes. 

Por momentos, salvando las diferencias de género y de épocas, parece Amelie Nothomb en Biografía del Hambre (ver reseña pasada). Por esa capacidad constante de describir todo cuanto lo rodea y como lo hizo sentir. Pero como el nombre del libro lo indica, Nothom se traga todo y se lo guarda. Salinger lo escupe, y no solo con palabras, aunque nadie más sabe cómo se siente en cada circunstancia, lo escupe en un comportamiento errático e indisciplinado, y por algunos momentos, violento. Pero las dos mentes funcionan a 300 km por hora con asociaciones libres, descripciones de hechos del pasado y sentimientos entremezclados que te hacen sentir que son personas reales de carne y hueso y no personajes.

En un punto (ya haciendo una asociación todavía más libre) ambos me recuerdan a Woody Allen, solo que donde ellos ponen emociones, Woody Allen describe dudas. Pero los pensamientos se suceden a borbotones como agua que sale a presión por un espacio muy pequeño y pareciera imposible de frenar.

Volviendo a Holden. Es imposible no quererlo, es imposible no entender porque se comporta como lo hace, es imposible no ver su lado más noble invisible para el mundo que lo rodea. Holden va a ser siempre le epitome del adolescente rebelde e incomprendido con un corazón de oro. Cualquier adulto que valga la pena conocer fue un Holden de adolescente y espero que algo de eso sobreviva.


Texto: Tanuki Yuki

A lo largo de los años diferentes culturas de occidente se enamoraron de otras culturas que resultaban exóticas: la india, la china, la tibetana y la japonesa. Yo me enamore de Japón ya hace mucho. En un comienzo fue el amor por el manga y el anime y, con los años comprendí que era la punta del iceberg de una cultura fascinante. Dueños de características que admiramos y que sereflejan en cada una de sus costumbres. Siempre me sorprendió como luego de la Segunda Guerra Mundial Japón fue capaz de reconstruirse y todavía más, incorporar montones de cosas de la cultura occidental sin perder muchos de sus costumbres tradicionales.


La confección de los kimonos y el desarrollo de las sedas son únicos. Así como también, que colores se utilizan a que edad y en qué circunstancias corresponde cada uno. Los mil y un pasos y significados de la ceremonia del te, donde cada elemento tiene una razón de ser. Y no hay tiempo para explicar la profundidad del significado de la caligrafía. Los amantes de lo textil no pueden dejar de ver el boro, sachiko y shibori.

Y entre esos dibujos mágicos donde sus heroínas son muchachas distraídas y torpes pero capaces de salvar al mundo acompañadas de las más exóticas mascotas y estas costumbres tan desarrolladas la cultura Japonesa genera un ara mágica muy indescriptible.

    


Ya de adulta y más allá del manga y anime, la literatura japonesa tiene un aire único. Los romances no son solo romances. Y lo dramático llega a niveles impensados (Romeo y Julieta son solo el comienzo); el terror ya no da miedo, da pánico hasta el punto que te revuelve el estómago. Todo lo llevan al extremo máximo, y lo retorcido para a ser una característica generalizada en todos los escritos., ya sea de los escritores más clásicos Japoneses (como Mizumura) hasta los más occidentalizados ( Ishiguro o Murakami).

Pero, por último, creo que muchos de nosotros (o por lo menos yo) admiramos a la cultura japonesa por cosas que a veces cuesta encontrar en nuestro entorno (lamentablemente): el respeto a los mayores, la obsesión por el trabajo duro y por siempre tratar de ser mejores (aunque se lleve a extremos insalubres), el orden y la disciplina, el énfasis en una educación de primer nivel y la idea del sacrificio constante, la obsesión por los detalles.

    

Creo que aquí nace el interés en generar un espacio donde desarrollar este amor por Japón y su cultura. Y Satori es una editorial lo cual permite acceder a una parte de esta cultura, no solo por tener textos únicos que no se encuentran en otras editoriales (ejemplo: La dama que amaba los insectos y otros relatos breves del antiguo Japón), sino también porque en cada ejemplar cada libro tiene una infinidad de detalles que hace que cada libros sea hermoso, desde la elección de la portada, el tipo de papel de la impresión, el tipo de letra, y, por sobre todo, los pies de páginas y notas que en muchos casos suelen ser indispensables para comprender algunas circunstancias. 

Para concluir una frase que resume en muchos casos parte de la lógica japonesa que tanto me gusta y que estuvo dando vueltas por las redes sociales: “Si alguien puede hacerlo yo también puedo, y si nadie pudo yo debo que ser el primero”