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Texto: Tanuki Yuki

A veces cuesta encontrar un libro de arte que le resulte atractivo a gente que no es aficionada al mismo. Pero en este libro conviven varios temas que hace difícil clasificarlo como un “libro de arte” per se.

Texto: Tanuki Yuki

A lo largo de los años diferentes culturas de occidente se enamoraron de otras culturas que resultaban exóticas: la india, la china, la tibetana y la japonesa. Yo me enamore de Japón ya hace mucho. En un comienzo fue el amor por el manga y el anime y, con los años comprendí que era la punta del iceberg de una cultura fascinante. Dueños de características que admiramos y que sereflejan en cada una de sus costumbres. Siempre me sorprendió como luego de la Segunda Guerra Mundial Japón fue capaz de reconstruirse y todavía más, incorporar montones de cosas de la cultura occidental sin perder muchos de sus costumbres tradicionales.


La confección de los kimonos y el desarrollo de las sedas son únicos. Así como también, que colores se utilizan a que edad y en qué circunstancias corresponde cada uno. Los mil y un pasos y significados de la ceremonia del te, donde cada elemento tiene una razón de ser. Y no hay tiempo para explicar la profundidad del significado de la caligrafía. Los amantes de lo textil no pueden dejar de ver el boro, sachiko y shibori.

Y entre esos dibujos mágicos donde sus heroínas son muchachas distraídas y torpes pero capaces de salvar al mundo acompañadas de las más exóticas mascotas y estas costumbres tan desarrolladas la cultura Japonesa genera un ara mágica muy indescriptible.

    


Ya de adulta y más allá del manga y anime, la literatura japonesa tiene un aire único. Los romances no son solo romances. Y lo dramático llega a niveles impensados (Romeo y Julieta son solo el comienzo); el terror ya no da miedo, da pánico hasta el punto que te revuelve el estómago. Todo lo llevan al extremo máximo, y lo retorcido para a ser una característica generalizada en todos los escritos., ya sea de los escritores más clásicos Japoneses (como Mizumura) hasta los más occidentalizados ( Ishiguro o Murakami).

Pero, por último, creo que muchos de nosotros (o por lo menos yo) admiramos a la cultura japonesa por cosas que a veces cuesta encontrar en nuestro entorno (lamentablemente): el respeto a los mayores, la obsesión por el trabajo duro y por siempre tratar de ser mejores (aunque se lleve a extremos insalubres), el orden y la disciplina, el énfasis en una educación de primer nivel y la idea del sacrificio constante, la obsesión por los detalles.

    

Creo que aquí nace el interés en generar un espacio donde desarrollar este amor por Japón y su cultura. Y Satori es una editorial lo cual permite acceder a una parte de esta cultura, no solo por tener textos únicos que no se encuentran en otras editoriales (ejemplo: La dama que amaba los insectos y otros relatos breves del antiguo Japón), sino también porque en cada ejemplar cada libro tiene una infinidad de detalles que hace que cada libros sea hermoso, desde la elección de la portada, el tipo de papel de la impresión, el tipo de letra, y, por sobre todo, los pies de páginas y notas que en muchos casos suelen ser indispensables para comprender algunas circunstancias. 

Para concluir una frase que resume en muchos casos parte de la lógica japonesa que tanto me gusta y que estuvo dando vueltas por las redes sociales: “Si alguien puede hacerlo yo también puedo, y si nadie pudo yo debo que ser el primero”
Texto: Tanuki Yuki

Ni bien empecé a leer se me vinieron a la cabeza cosas como “Mi vecino Totoro”, “Nausicaä”, “”Ponyo” y mi queridísima “Los mapaches de Pom Poko”, todas del Estudio Ghibli, pero también cosas como: “El nombre del mundo es bosque” y toda la serie de “Terramar” de Ursula K. Le Guin. Todas películas/libros que me ayudaron a crear una conciencia ecologista sin caer en lugares comunes. Una especie de ficción naturista con piscas de ciencia ficción. Lo mismo sucede con al vida de Budori Gusko y otros cuentos.
 
Texto: Tanuki Yuki

Cuando pienso en escribir algo al respecto de grandes escritores y además, de mis favoritos, pienso que no podría ser tan descarada como para animarme a analizar o explicar o, ni siquiera a dar una opinión, sobre lo que escribieron. Y, con Kawabata me sucede esto, no hay nada más que admiración hacia este extraño personaje autor de las mejores novelas de la literatura japonesa contemporánea. Pero después encuentro que, aunque no hace falta explicar nada , si hay mucho por decir porque cada página produce un sinfín de sensaciones. Este libro no deja de ser el caso; narrado entre saltos, interrupciones y asociaciones que se producen en la mente del protagonista, no podemos evitar más que seguir a cada paso y , sin perdernos ni medio signo de puntuación, las situaciones que se le presentan a Ginpei y que se entrelazan entre sí.

Hay un mundo; o mejor dicho, hay seres humanos que nos cuesta imaginar cómo piensan y Kawabata pareciera tener la llave para entrar en sus mentes y exponer su manera de pensar. Sistemáticamente sus protagonistas representan lo más bajo y vil de la sociedad y, por consiguiente, también nuestro lado más oscuro.

Y, acá la personalidad de este protagonista, Ginpei, pareciera verse reflejada en las ruinas que quedaron del Japón tradicional luego de la guerra. Mucho tiene que ver con el punto de vista de Mizumura en “Una novela real”(véase reseña). Lo que ronda en la atmósfera es; primero, la desesperación por un mundo que se acaba y, luego, el entusiasmo por el nuevo que comienza. Simple casualidad Karuizawa (típica ciudad para vacacionar) también es escenario de “En el lago” y de “Una novela real”.

A pesar de esta circunstancia, Ginpei está aferrándose, con uñas y dientes, a una belleza que no puede alcanzar por su propia naturaleza. Se obsesiona con esta belleza de las jovencitas que, por contraste, se ve mucho más hermosa al lado de lo horrífico de sus pies. Ginpei ama tanto la belleza de estas mujeres como odia lo horrendo de sus pies. ( con muchas coincidencias en este aferrarse a la belleza como En la casa de las bellas durmientes)

Por suerte, por un segundo, uno espera que el mundo sea justo y el espejo le devuelva a Ginpei la imagen horrenda que le pertenece cuando aparece esta mujer de las botas de goma. Pero no; èl inútilmente sigue aspirando a más, aunque se encuentre cerca de un relicario de Inari que le indica el camino. (Inari es una deidad andrógina protectora de los zorros, las prostitutas y de la fertilidad.)

Como dato extra: Inari es una deidad como Tanuki que es una especie de mapache que puede transformarse en humano para realizar ciertas travesuras a los humanos. Para los que no la vieron los Mapaches de Pom Poko película del Estudio Ghibli pueden verse ambas deidades.
En el lago
Yasunari Kawabata
Ed Emecé
Buenos Aires
2009
142 pag.
ISBN: 978 950 04 3170 5